(Màlaga, 5 de març de 1942 - Màlaga, 15 de gener de 2019)
A las puertas del tercer milenio, el socialismo sigue siendo para mí, en lo fundamental, un serio compromiso con los modos de vida solidarios. El socialismo debe seguir combinando la defensa y promoción de los más débiles con la profundización de los derechos personales y colectivos de todos los ciudadanos. En lo económico, deben primar los objetivos de alto rendimiento, elevación racional del consumo, aumento del empleo, estabilidad global de la economía; frente a los paradigmas neoconservadores (los aplique quien los aplique) que privilegian el control de los precios a coste del empleo, del crecimiento económico, de la distribución solidaria. Obviamente el rol del Estado como compensador de las disfunciones económicas y sociales del mercado sigue siendo clave. Social y políticamente el socialismo debe afrontar el reto de obtener el apoyo de los nuevos sectores sociales emergentes comprometidos con el progreso, pero sin perder de vista que el centro de gravedad de su proyecto de transformación ha de seguir nucleándose en torno a los asalariados (trabajen o no). Además, en la España de hoy, el objetivo de cohesión territorial entre las nacionalidades y regiones es, a mi entender, parte inseparable del compromiso solidario al que me refería al principio. 11 marzo 1998 Eduardo Martín Toval

